Dos figuras de Ronald McDonald a escala real, camino de la basura
Hay imágenes que te dejan parado. En un clip que tengo grabado, una empresa municipal de limpieza lleva, en uno de sus vehículos, dos figuras antiguas de Ronald McDonald a escala real.
Aparentemente salieron de algún almacén de McDonald’s, aunque no sé de dónde vienen ni cómo acabaron ahí, y prefiero no inventármelo. Lo que sí sé es lo que provoca verlas en ese camión: una mezcla de incredulidad y de pena.
Este artículo va de eso. De por qué esas figuras importan, de lo que fue McDonald’s para los niños de los 90, de su propio universo de personajes y de lo mucho que ha cambiado desde entonces.

Por qué tanta gente querría una figura de Ronald McDonald
Para mucha gente, una pieza así es algo que querría conseguir, obtener o comprar. Hay quien la querría por coleccionismo: una figura a escala real del payaso más famoso de la comida rápida es el tipo de pieza que un coleccionista busca durante años, y que no resulta fácil encontrar.
Y hay quien la querría por algo más simple y más fuerte: tener en casa una figura de su infancia. No hace falta ser coleccionista para entender el valor de un objeto que te devuelve a una época concreta de tu vida.

Por eso la escena duele. Lo que para unos es un residuo, para otros es una pieza deseada, y esas dos figuras van directas al camión de la basura.
McDonald’s, un referente del coleccionismo de los 90
Para los niños de los 90, el Happy Meal era mucho más que un menú: era una colección. Cada vez que cambiaba la promoción cambiaba también el objetivo, que era conseguir todas las figuras, completar el set y no quedarte sin la que te faltaba.

Ese mecanismo convirtió a McDonald’s en uno de los grandes referentes del coleccionismo infantil. Para muchos, ahí empezó todo: guardar los juguetes, ordenarlos, intercambiarlos con los amigos y discutir cuál era la figura que faltaba.

Hoy muchos coleccionistas siguen buscando aquellas piezas, completas y en buen estado, porque lo que ya no se fabrica se vuelve difícil de encontrar. Y el fenómeno no se quedó en el juguete: McDonald’s construyó un mundo entero alrededor.

McDonaldland: su propio universo de personajes y hasta su propia serie
McDonald’s no solo regalaba juguetes: tenía un mundo entero. En McDonaldland vivían Ronald McDonald, Grimace, Hamburglar, Birdie y Sundae, y eran personajes que los niños conocíamos por su nombre.
Ese universo llegó a tener su propia serie animada: The Wacky Adventures of Ronald McDonald. Fueron seis episodios de unos 40 minutos, publicados en VHS entre el 9 de octubre de 1998 y el 30 de enero de 2003, y producidos por Klasky Csupo, el estudio de Rugrats, en colaboración con McDonald’s (fuente).
No fue una serie de televisión. Se editó directamente en vídeo y, según distintas fuentes, cada cinta se vendía en los restaurantes por 3,49 dólares.
Y ese universo se conectaba con el Happy Meal. Un ejemplo, con la salvedad de que la fuente lo marca como pendiente de confirmar: en 1999, un año después del estreno de la serie, hubo un Happy Meal de vehículos de Lego para montar, con la imagen de los personajes en el frontal.
Una marca de comida rápida con sus personajes, su serie en VHS y sus juguetes coleccionables: eso era McDonaldland.
Lo que ha cambiado: menos licencias aprovechadas, menos ilusión
Mi impresión es que hoy McDonald’s no potencia las licencias como lo hacía antes. En los 90, cada licencia daba para una colección con variedad, detalle y un motivo claro para completarla. Hoy, a mi juicio, las colecciones del Happy Meal parecen más limitadas: menos figuras distintas, juguetes más sencillos y una calidad que se queda corta frente a la de entonces.



Es una opinión de coleccionista, no un estudio, y seguro que hay excepciones. Pero la diferencia se nota cuando pones una pieza de los 90 junto a una actual: la de entonces estaba pensada para guardarse, y la de ahora, para usarse un rato.



Y sin licencias bien aprovechadas no hay colección que dé ganas de completar.
Preguntas frecuentes sobre el Happy Meal y McDonaldland
¿Cómo se llamaba la serie animada de Ronald McDonald?
The Wacky Adventures of Ronald McDonald: seis episodios de unos 40 minutos, editados en VHS entre 1998 y 2003.
¿Quién la produjo?
Klasky Csupo, el estudio de Rugrats, en colaboración con McDonald’s.
¿Quiénes eran los personajes de McDonaldland?
Ronald McDonald y sus amigos Grimace, Hamburglar, Birdie y Sundae.
¿De dónde salieron las figuras del camión de basura?
No lo sé. Aparentemente podrían venir de algún almacén de McDonald’s, pero su procedencia real es desconocida.
¿Por qué se coleccionan los juguetes del Happy Meal?
Por nostalgia, por el reto de completar cada colección y porque las piezas antiguas ya no se fabrican.
Íbamos por el muñeco: la infancia que ya no vuelve
Íbamos por el muñeco. Por completar la colección. Por el payaso que aparecía en algunos cumpleaños y eventos. Por la zona de juegos y por todo lo que McDonald’s movía alrededor de los niños. No íbamos solo a comer: íbamos a vivir un pequeño acontecimiento.

Para los niños que fuimos ayer, ese McDonald’s ya ha cambiado mucho. Las colecciones son otras, las licencias no se aprovechan igual y el universo de personajes que tuvo su propia serie parece haber perdido presencia.
Y, tristemente, las generaciones de ahora y las futuras seguramente no podrán disfrutar esa infancia en el McDonald’s. Hubo una forma de ser niño ligada a un sitio, a unos juguetes y a unos personajes, y esa forma ya no se transmite igual.
Por eso pesa tanto la imagen de dos figuras de Ronald McDonald en un camión de basura. Para muchos de nosotros no son solo dos figuras: es una parte de nuestra infancia.
Si tú también la recuerdas, cuéntame en los comentarios qué colección o qué momento del McDonald’s de tu infancia no olvidarás.

